Los ayuntamientos con personas refugiadas trabajan en un protocolo de actuación

Representantes de seis de los siete ayuntamientos con personas refugiadas en su municipio celebraron, el pasado día 9, una reunión con el fin de intercambiar experiencias, inquietudes e ideas en sus actuaciones hacia estas personas y elaborar un documento de buenas prácticas en este ámbito.

La reunión, celebrada en la sede de la FNMC, a instancias de esta entidad, se produce en el marco del grupo de trabajo promovido por el Gobierno de Navarra para la elaboración de un protocolo de acogida, en el que participan el propio Gobierno, diversas ONG, la propia Federación de Municipios y los Ayuntamientos de Pamplona y Aranguren.

Concretamente, asistieron a la misma los técnicos responsables del área del Gobierno de Navarra, un técnico de la FNMC, las ONG Cruz Roja y CEAR, acreditadas para la gestión del programa de acogida, y representantes de los Ayuntamientos de Pamplona, Tudela, Tafalla, Aranguren, Orkoien y Berriozar.

En la primera parte de la reunión, los representantes de cada ayuntamiento expusieron su experiencia, sus problemas y sus propuestas para la gestión del programa de acogida, mientras que, en la segunda, trabajaron sobre la forma de abordar las distintas áreas en las que se ven involucrados.

En este sentido, entre otras propuestas, se consensuaron las siguientes:

Se necesita mejorar el flujo de información entre las ONG de acogida y los ayuntamientos en los que se instalan personas refugiadas, tanto en el momento de la llegada, como de forma periódica o cuando se producen cambios significativos. Todo ello sin detrimento de la comunicación que ya se produce con los servicios sociales de base.

Por otra parte, los representantes municipales consideraron conveniente facilitar a los miembros de la corporación y a los empleados locales información sobre la figura jurídica de la persona refugiada y los derechos que les reconocen los convenios internacionales y las leyes.

En relación con el trabajo de vecinos voluntarios en el programa, se considera positivo, si bien, los representantes de las ONG responsables del programa destacaron que debe articularse de forma organizada y bajo la supervisión de las mismas, con el objeto de no distorsionar el proceso de normalización.

Además, es positivo el compromiso de la corporación municipal afectada con el programa, así como el del personal municipal y de la propia población. Y ello exige un trabajo de información y sensibilización en los tres niveles citados.

Es bueno también facilitar en todo lo posible el acceso de las personas refugiadas a los servicios municipales (centros culturales, deportivos, actividades para niños, jóvenes y adultos, etc.), de forma que puedan acceder en las mejores condiciones posibles.

En cuanto al empleo, el acceso al mismo por parte de las personas refugiadas es clave para el éxito del programa. Por tanto, y aunque esta materia trasciende en buena parte a los ayuntamientos, son positivas las actuaciones que estos puedan realizar para facilitar dicho acceso, mediante las fórmulas de que pueda disponer cada corporación.

Y por último, es fundamental para el programa el acceso a la vivienda de las personas refugiadas una vez que acceden a la segunda fase del programa, en la que son ellas ya las que deben realizar el contrato. Este es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta dicho programa, por lo que se considera positiva cualquier actuación municipal dirigida a resolverlo.