Recuperar los espacios públicos y sociales para la infancia

Infancia y ciudad111Los niños son cada vez más escasos en nuestra sociedad, hasta el punto de que ahora hay más personas mayores de 65 años que menores de 15. El número de hijos por familia se ha reducido y eso ha llevado a los progenitores a sobreprotegerlos. Y esa sobreprotección los ha aislado de entornos de los que antes disfrutaban y que contribuían a su desarrollo personal. Entornos físicos, como la calle y los espacios públicos urbanos, que ahora se les niegan si no es bajo una estricta vigilancia de los padres, y entornos sociales, como los vecinos y las vecinas.

Este fue el punto de partida de la conferencia impartida por la especialista en la materia Marta Román bajo el título “Infancia y ciudad”, el pasado 22 de mayo, en la sede del Legislativo foral, en un acto organizado por el Consejo Escolar de Navarra, con la colaboración del Parlamento y la FNMC.

La sociedad actual ha encumbrado la infancia, la ha idealizado. Y, a la vez, ha generado un profundo miedo a que pueda ocurrir algo a cada niño o niña. Por eso, los padres y las madres ejercen su cuidado y su protección de forma obsesiva y en monopolio. Antes, su cuidado era cosa de la red tejida en la sociedad, padres, vecinos, etc., pero ahora el roce con el entorno se ha limitado. De esta forma, antes, la educación de la infancia dependía de múltiples agentes, y ahora recae casi en exclusiva en la familia y el colegio.

Frente a todo esto, es preciso recuperar los espacios urbanos (calles, plazas, caminos escolares…), que pes doten de mayor autonomía y los integren más en la sociedad y en la ciudad. Distintas experiencias han demostrado el impacto que tiene en las relaciones humanas el diseño urbanístico. Y es preciso también recuperar los espacios sociales, de forma que la infancia recupere ámbitos que le permitan desarrollarse como personas.